Salamanca

A- A A+

Rutas

Pocos personajes resumen tan bien el “espíritu” castellano, como Santa Teresa.  Es paisaje y trascendencia.  Es tierra y cielo, pensamiento y  acción, buen ánimo  y  sensibilidad.  Radicalmente  local y universal,  refleja  lo mejor de nosotros.

Los hilos visibles e invisibles que ligan Salamanca con Iberoamérica son casi infinitos. Salamanca ha sido y es referente para los territorios de ultramar, e Iberoámerica ha estado presente en nuestro imaginario, como el espejo que nos devuelve nuestros mejores sueños, cuando nuestra ciudad alumbró un mundo nuevo.

Salamanca es una ciudad jacobea singular, con estilo propio, y lo es por varias razones. Comparte el espíritu de Cluny, del romanismo que trajo Raimundo de Borgoña con la repoblación y que está presente en la Catedral y en las pequeñas iglesias. Respira la atmósfera del camino mozárabe, el del sur, la Vía de la Plata, por la que dicen llegó el cuerpo del apóstol Santiago a Compostela y la que utilizó Almanzor para llevarse las campanas de Santiago a Sevilla. Pero, y sobre todo, porque durante el Renacimiento, cuando el Camino entró en crisis y a través de los Fonsecas, nobles salmantinos y arzobispos de Santiago, ambas ciudades establecieron una relación singular, un diálogo entre el granito y la piedra de Villamayor, entre el humanismo y el universo jacobeo.

Cuando uno decide visitar Salamanca debe venir ya dispuesto de ánimo para disfrutar y para sorprenderse.  Nosotros  estamos convencidos de que volveréis y con esa idea trabajamos y elaboramos esta “hoja de ruta”. 

Salamanca es Patrimonio de la Humanidad, por lo que hay multitud de rincones y edificios históricos, todos ellos están concentrados en el centro histórico, por lo que la visita se debe realizar a pie.

Utilizamos cookies propias y de terceros, para realizar el análisis de la navegación de los usuarios. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Aviso Legal