SALA DE EXPOSICIONES DE LA TORRE DE LOS ANAYA
30 minutosEl edificio actual muestra con claridad dos etapas constructivas bien diferenciadas. Por un lado, conserva elementos originales —como la torre, el patio y varias estancias con interesantes techumbres de madera— que permiten hacerse una idea de cómo eran estas residencias nobiliarias. Por otro, incorpora una ampliación de nueva planta, realizada a finales del siglo XX y orientada hacia la calle de San Pablo.
En la actualidad, la Torre de Anaya se destina a exposiciones y eventos culturales, consolidándose como un espacio activo al servicio de la difusión artística y cultural.
Precio visita libre
- Individual - 4.00 €
- Grupos (Número mínimo: 20) - 3.50 €
La presencia de numerosos palacios torreados dentro de la ciudad amurallada debió conferir a Salamanca un aspecto similar al de tantas ciudades de la Toscana Italiana. Una cita antigua señalaba que “… Salamanca tenía muy hermosas casas, grandes y fuertes, y con muchas torres …”. A pesar de que la mayor parte de ellas han desaparecido, aún contamos con buenos ejemplos de aquella arquitectura fortificada tardomedieval. La Torre del Aire, la del Clavero, la del Marqués de Villena, el Palacio de los Duques de Montellano o el de los Abarca Alcaraz han sobrevivido al paso de los siglos, pero, en general, han llegado muy modificados y con usos dispares.
El edificio en el que nos encontramos fue durante años erróneamente denominado Torre de Abrantes, confundiéndolo con el palacio de los Duques de Abrantes que se encontraba al otro lado de la calle. Perteneció al señorío de los Anaya de Sancho Gómez, de donde le viene el nombre de Torre de los Anaya. Poco se sabe de sus propietarios y usos de la torre hasta el siglo XX. En 1919, cuando era propiedad del ganadero Juan Sánchez, Joaquín de Vargas hará la primera reforma conocida del edificio. En el año 1972 se recreció la altura de la torre utilizando materiales modernos: se hizo una planta superior de cristal con cornisa de hormigón. La reconstrucción no gustó en la ciudad por lo que la Dirección General de Bellas Artes mandó sustituir los nuevos materiales por paramentos de arenisca, análogos a los de la construcción original.
En 1985 el edificio pasó a ser de titularidad pública, siendo adquirido por el Ayuntamiento de Salamanca con el apoyo económico de la Diputación Provincial. Entre 1987 y 1992 se hizo una importante reforma del interior del edifico. Se rehabilitaron la torre, la escalera de granito y el patio. Se retiró el mirador de hierro que había sobre la puerta y se construyó, de nueva planta, el edificio con galería superior que da a la calle de San Pablo.
Después de ser rehabilitado acogió hasta el año 2006 el Instituto de Iberoamérica y Portugal de la Universidad de Salamanca y la sede de la Fundación Duques de Soria. En la actualidad se utiliza principalmente como sala de exposiciones, aulas y salas de usos múltiples, biblioteca y despacho.
En el torreón se abre la puerta principal, con arco de medio punto y grandes dovelas. A través de ella se accede al zaguán, abierto al patio a través de un gran arco, y cubierto con un bello alfarje de madera. A mano izquierda otro arco, decorado con pomas, que comunicaría con otras dependencias del palacio hoy desaparecidas. Hoy da acceso a la sala de exposiciones.
El patio, porticado en tres de sus lados, tiene estilizadas columnas góticas con capiteles que soportan zapatas de madera. Sobre ellas se alza una galería cerrada con paramentos de entramado de madera. En el muro del lado sur, el único que no tiene galerías, se abren ventanas góticas dispuestas de modo irregular. El interior, aunque fue totalmente remodelado, ha conservado algunas techumbres de madera, especialmente en las habitaciones que dan al norte, a la Calle Jesús.
La ventana ajimezada que se abre en el lado norte de la torre fue realizada por Joaquín de Vargas en 1919, seguramente es una réplica de otra ventana original. Luce los escudos de Anaya y Bazán, los mismos que aparecen en el frontero palacio de Orellana, lo que hace pensar que en algún momento ambos palacios pertenecieron a la misma familia.