IGLESIA DE LA VERA CRUZ
45 minutosLa iglesia conserva un valioso patrimonio artístico, entre el que destacan el retablo realizado por Joaquín de Churriguera, un relicario que contiene un fragmento de la cruz de Cristo, y diversas imágenes de gran relevancia, como la Inmaculada de Gregorio Fernández y La Dolorosa de Felipe del Corral. Además, la cofradía custodia algunos de los grupos procesionales más emblemáticos de la Semana Santa Salmantina.
Precio visita libre
- Individual - 0.00 €
La Cofradía de la Vera Cruz de Salamanca es una institución religiosa cuya fundación se remonta al siglo XIII, impulsada por los franciscanos bajo el nombre de Congregación de la Penitencia de Cristo. Desde sus orígenes, combinó la práctica penitencial con una destacada labor asistencial, gestionando un hospital destinado a pobres, enfermos y peregrinos, que fue absorbido en 1581 por el Hospital General de la Santísima Trinidad.
Durante el siglo XVI, se constituyó oficialmente como Cofradía de la Santa Cruz y, tras su fusión en 1527 con la Cofradía de la Purísima Concepción, adoptó su doble titularidad.
La capilla fue construida en la segunda mitad de ese siglo siguiendo el diseño de Rodrigo Gil de Hontañón, convirtiéndose con el tiempo en un espacio de gran valor artístico y espiritual. En 1576, el rey Felipe II le concedió el privilegio exclusivo de organizar las procesiones de Semana Santa en Salamanca, prerrogativa que mantuvo hasta comienzos del siglo XX. Posteriormente, en el siglo XVIII, la iglesia fue reconstruida por Joaquín de Churriguera, quien también erigió un Humilladero en las inmediaciones del templo. A lo largo de los siglos XVII y XVIII, la cofradía instauró actos litúrgicos que aún hoy constituyen elementos esenciales del Viernes Santo salmantino, como el Acto del Descendimiento y la Procesión del Santo Entierro.
Durante la Guerra de la Independencia y las desamortizaciones del siglo XIX, la cofradía sufrió importantes pérdidas patrimoniales. Sin embargo, experimentó un renacer a finales de ese siglo, impulsado por la creciente devoción a la imagen de la Dolorosa, obra de Felipe del Corral. En 1922 se construyó una nueva capilla para esta imagen, gracias al mecenazgo de doña Gonzala Santana, la "Pollita de Oro".
Entre 1952 y 2018, el templo fue confiado a las Esclavas del Santísimo Sacramento, quienes practicaban la adoración continua a la Eucaristía. Su presencia, marcada por el recogimiento y la pureza de su hábito blanco, confería al templo una atmósfera profundamente mística.
En 2006, con motivo de su V centenario, la Cofradía de la Vera Cruz recibió la Medalla de Oro de la ciudad, en reconocimiento a su valioso legado espiritual, artístico y social en Salamanca.
El edificio actual es fruto de sucesivas reformas realizadas a lo largo de los siglos. La iglesia fue mandada construir por la cofradía en el siglo XVI, siguiendo el diseño original de Rodrigo Gil de Hontañón, aunque la ejecución final se atribuye a Martín Navarro. Del templo del siglo XVI únicamente se conserva la portada, presidida por un arco de medio punto flanqueado por columnas estriadas. En la hornacina central se encuentra una escultura de la Virgen con el Niño, obra de Sebastián de Ávila. Las enjutas del arco albergan dos escudos con el emblema franciscano de las cinco llagas, hoy casi perdidos.
La iglesia actual es fruto de la renovación llevada a cabo por Joaquín de Churriguera entre 1713 y 1714. Al exterior de la cabecera, hacia la Calle Sorias, sobresalen dos ventanas camarín con ornamentación barroca. Una corresponde a la capilla mayor del templo y la otra a la Capilla de la Virgen de los Dolores. Tiene una sola nave, de planta rectangular, cubierta con bóveda de cañón con lunetos y cúpula ciega levantada sobre pechinas. La sencillez del exterior contrasta con el interior, todo recubierto de una exuberante ornamentación barroca. Entre la dorada rocalla se entremezclan medallones con símbolos que recuerdan la doble advocación del templo a la Pasión de Cristo y a la Virgen. Más de cien serafines aparecen repartidos por todo el templo, en alusión al nacimiento de la cofradía al amparo de la orden franciscana. Cuando Emilia Pardo Bazán visitó la iglesia en 1905 dijo de ella que era como una bombonera, “el tocador de la reina del cielo”.
Cuando se accede al interior del templo todas las miradas se dirigen hacia el retablo principal. En él se reservó el camarín central para la obra más valiosa de todas las conservadas en el templo, la Inmaculada de Gregorio Fernández (1620). Adosada al presbiterio se encuentra la antigua sacristía, que acoge desde el siglo XVIII la imagen de la Virgen de los Dolores, esculpida por Felipe del Corral en 1718. El retablo, altar y camarín de la Virgen de los Dolores son de estilo modernista. Fueron realizados en 1924 por las escuelas Salesianas de Sarriá (Barcelona).
A los pies de la iglesia, sobre el coro, un gran lienzo pintado narra los dos juicios de Cristo -religioso y político- con multitud de personajes que intervienen con la teatralidad propia del barroco mediante cartelas con sus diálogos.
La iglesia cuenta con una valiosa colección de arte mueble que incluye imaginería, pintura y orfebrería de los siglos XVII y XVIII. Las piezas más destacadas son:
• La Cruz relicario del Lignum Crucis, con un fragmento de la Cruz traído desde Roma.
• Frontal del altar del siglo XVIII: es una pequeña joya con espejos enmarcados en carey sobre los que se han pintado escenas de la Vida de Jesús y de la Virgen.
• Un valioso marfil hispano-filipino con la escena de La Lanzada sirve como puerta del Sagrario.
La cofradía también posee un importante conjunto de pasos procesionales que representan escenas clave de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Entre ellos destacan:
• La Flagelación del Salvador, conocida popularmente como “Culo Colorao” por el característico pantalón rojo de uno de los sayones, fue esculpida por Alejandro Carnicero hacia 1724.
• El Ecce Homo o “La Caña”, es otro grupo escultórico atribuido a Carnicero, aunque su autoría ha sido objeto de debate. Uno de los sayones del grupo, con una boca desdentada, ha dado pie al apodo de “Boca Ratonera”.
• El Nazareno Chico es una imagen de vestir que muestra a Jesús cargando la cruz. Desde 1985, este paso ha sido llevado exclusivamente por mujeres.
• La Caída es un conjunto de cinco figuras que retrata a Cristo desplomado bajo el peso de la cruz. acompañado por Simón de Cirene y la Verónica.
• Por último, Jesús Resucitado, atribuido a Carnicero o a Villabrille y Ron, muestra a Cristo glorioso portando un estandarte con el Cordero Místico. Este paso protagoniza la Procesión del Encuentro el Domingo de Resurrección.