Salamanca en 1 día

Una experiencia turística en una ciudad es la suma de muchas cosas: entrar en un patrimonio que emociona y nos sitúa ante lo mejor de nosotros, pasear, ver gente, comprar,  comer, alojarse.  Pero sobre todo impregnarse de una atmósfera especial: la de una ciudad que, como si fuera un perfume especialmente diseñado para ella y para nosotros, nos acompaña. 

Salamanca en 1 día

Un día es, sin duda, poco tiempo para una ciudad como Salamanca, pero lo importante es disponer el ánimo para disfrutar y para sorprenderse.  Nosotros  estamos convencidos de que volveréis y con esa idea trabajamos y elaboramos esta “hoja de ruta”. 

Comencemos por acudir a la Oficina de Turismo para recibir información. Allí se puede alquilar por 12 euros una audio guía, descargarla en el móvil o contratar una visita con un guía oficial de turismo. Todas las mañanas salen de las oficinas de turismo visitas guiadas, con un horario más amplio los fines de semanas y los meses estivales. Otra interesante opción es hacer la visita nocturna; con ella podremos disfrutar de un agradable paseo por el casco histórico con los edificios iluminados. Y también puedes elegir entre los recorridos sobre leyendas, anécdotas…

Comprar Salamanca Card es una buena opción para poder llevar a cabo la visita a los monumentos de un modo más económico. Puedes adquirir por 19 euros la tarjeta de 24horas y por 23 euros la de 48 horas. Te permitirá el acceso gratuito a algunos espacios e importantes descuentos en diversos establecimientos.

Ya estamos listos.

Te recomendamos visitar sin prisa:

La Plaza Mayor y el conjunto catedralicio; no olvides subir a las torres medievales de la catedral a través de la exposición Ieronimus, podrás pasear por las terrazas exteriores y las balaustradas que asoman al interior del templo, entre gárgolas, pináculos y campanas. El Edificio Histórico de la Universidad, en cuya fachada debes encontrar la figura de la rana; en el interior, espacios como el aula de Fray Luis, donde parece haberse detenido el tiempo, o la Biblioteca antigua. Sin prisas debes conocer también la Casa de las Conchas, famosa por su fachada decorada con cientos de conchas y con un precioso claustro; y la Clerecía y Universidad Pontificia, situadas justo enfrente. Las torres de La Clerecía son otro impresionante mirador de la ciudad a través de la visita a Scala Coeli.

Tras este agradable paseo nos detenemos a reponer fuerzas. Nos esperan restaurantes excelentes con una oferta de calidad. Cocina tradicional y creativa con productos de la tierra entre los que no pueden faltar el jamón de Guijuelo, las carnes de ternera o morucha, las lentejas de la Armuña, la chanfaina, los asados… con quesos, aceites y vinos salmantinos. Puedes comer en un restaurante con vistas a la ciudad (el Parador de Turismo) o a la Plaza Mayor, también en un centro de arte contemporáneo o en un típico mesón castellano.

Ya por la tarde podemos dar un paseo por el Puente Romano y entrar en el Huerto de Calixto y Melibea. La Casa Lis, un palacete modernista de vidrieras de colores, es uno de los tesoros de la ciudad. Alberga el Museo de Art Nouveau Art Déco. Después podemos visitar los Convento de San Esteban y de las Dueñas. En éste último te recomendamos probar los dulces que elaboran las monjas y saborearlos tranquilos en el claustro, mientras contemplas las vistas de la catedral.

Terminamos la jornada con dos espacios de leyenda: La Cueva de Salamanca, donde el diablo impartía clases de brujería; y el Patio de la Salina, un antiguo estanco de Sal.

Antes de ir a cenar no olvides llevarte un recuerdo de la ciudad. En el centro encontrarás numerosas tiendas de souvenirs, embutidos y artesanía.